TOPONIMIA:
(Del gr. topos, lugar, ónoma, nombre.)
Estudio de los nombres de lugar en su origen y significación.
| PORQUE BARILOCHE SE LLAMÓ, POR MUCHO TIEMPO LA CIUDAD DE LOS CÉSARES. |
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CESARES, LOS (Arroyo que nace en la laguna homónima y desagua en la margen derecha del río Manso Superior poco antes de su desembocadura en el brazo Tronador de lago Mascardi, lat.41 16' S.; long. 71 39' O.) CESARES, LOS (Laguna ubicada entre los lagos Mascardi y Fonck, donde tiene sus nacientes el arroyo Los Césares, lat. 4118' S.; long 71 41 O.) CESARES, Cascada de los (Cascada ubicada en el arroyo de los Césares poco antes de su desembocadura en la margen derecha del río Manso Superior, Lat. 41 18' S.; long. 71 41' O.) El descubridor del lago Los Césares, fue el Ing. Emilio E. Frey ayudante de la 7a. Subcomisión de límites en la temporada 1900-1901 quien no le puso nombre. Quien primero dio nombre al lago y a la cascada fue el Dr. Ch. Jakob quien los bautizó como "Huemul". Como en el Parque Nacional ya había una península con el nombre "Huemul" las autoridades del P.N. denominaron a sugestíón del Sr. Eduardo V. Moreno con el nombre de Césares a la cascada, río y lago. Este nombre alude a la leyenda de los Césares verdadero mito como el de El Dorado y la leyenda de las Amazonas "Y fue después por muchos años la inquietud del vulgo de los soldados y aún de los que no debían serlo, con el nombre de Trapalanda o de los Césares, fue polilla que consumió buenos caudales sin ningún fruto". En busca de esta ciudad fantástica, producto de la ignorancia y de la exaltación de la época y que todos describían aun con lujo de detalles y nadie podía alcanzar, se realizaron expediciones a los puntos más inaccesibles de la cordillera. Se la ubicaba sobre los Andes o sobre la costa Atlántica. Una de las ubicaciones era la región del Nahuel Huapi. Martín de Moussy en su atlas de 1863 ubica una "ciudad fabulosa de los Césares" en un lugar próximo al lago Nahuel Huapi. Desde mediados del s¡glo XVI comienza a difundirse la leyenda. En una comarca de la Patagonia existía una ciudad fantástica donde era tal la abunudancia de metales preciosos que hasta los utensillos más corrientes con ellos se fabricaban. La fertilidad de la tierra proporcíonaba cosechas abundantes y multiplicaba los ganados en forma tal que aseguraba a sus afortunados habitantes,una vida regalada. Recibió nombres pintorescos. La "Ciudad Encantada", "Lin Lin", "Trapalanda" "lo de César"' o "Los Césares". Este último fue el que prevaleció. Se ha tratado de explicar el origen de este nombre en el viaje del capitán Francisco César venido con Sebastián Gaboto. Este capitán, según cuenta Ruy Díaz de Guzmán en la "Historia Argentina del Descubrimiento, población y conquista de las Provincias del Río de la Plata" salió de Sancti Spiritu, hizo una entrada a través de unas cordilleras y halló gente muy rica en oro y plata y en ganados y carneros de la tierra con cuya lana fabricaban ropa muy bien tejida. Cargado de presentes regresó al fuerte, que halló destruído y tras largo peregrinar llegó al Cuzco. Otro origen alude a los pobladores de la ciudad, náufragos; del Estrecho de Magallanes durante el reinado del invicto César Carlos V y por eso llamado "Césares". Otros explícan este nombre por haberse fundado en tiempo del César Carlos V. Varias fuentes han tenido estas fabulosas poblaciones. Para unos, serían súbditos del Inca que huyendo de Almagro y engrosados por gente de Chile habrían formado una población al sur del Continente. Otra fuente atribuye la fundación a españoles náufragos o abandonados. De la expedición de Simón de Alcazaba, efectivamente, un grupo fue abandonado en el Estrecho. Una de las naves de la expedición del Obíspo de Plascencia Gutiérrez Vargas de Carvajal (1539) se perdió en el Estrecho y quedaron en tierra 150 hombres, entre ellos probablemente el comandante de la expedición fray Francisco de la Rivera y el capitán Sebastían Argüello. La ciudad recibió el refuerzo de los infelices pobladores de las colonias Jesús y Rey Felipe (1583) fundadas por Pedro Sarmiento de Gamboa. Finalmente cabe agregar los pobladores salvados de la destrucción total de la ciudad de Osorno en 1599. Parte de ellos se dirigieron a Chiloé y otros cruzaron la cordillera y plantaron según la tradición, extensos manzanares. De "Los Césares se hablaba con la mayor presición y evidencia y no faltaban los testigos que declaraban bajo juramento las maravillas que de ella habían presenciado. "Tenían murallas con fosos, rebellines y una sola entrada protegida por un puente levadizo y artillería. Sus edificios eran suntuosos, cas¡ todos de piedra labrada, y bien techados al modo de España. Nada igualaba la magnificencia de sus templos, cubiertos de plata maciza, y de ese mismo metal eran las ollas, cuchillos, y hasta las rejas de arado. Para formarse una idea de sus riquezas, basta saber que los habitantes se sentaban en sus casas en asientos de oro. Eran blancos, rubios, con ojos azules y barba cerrada. Hablaban un idioma ininteligible a Ios Españoles y a los Indios; pero las marcas de que se servían para herrar su ganado eran como las de España, sus rodeos considerables". La leyenda promovió innumerables expediciones y proyectos tuvo aceptación hasta bien entrado el siglo XVIII. A raíz de la propuesta del Cap. D. Manuel Josef de Orejuela en 1781 para emprender la conquista de los Césares, el gobierno de Chile dió vista al fiscal de aquel reino, quien reunió nueve volúmenes de antes con antecedentes que se conservaban en los archivos. De estos papeles D. Pedro de Angelis, hizo un extracto que publicó en su "Colección". |
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